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Obesidad

La obesidad es una enfermedad crónica que se caracteriza por un exceso de grasa en el cuerpo y, en consecuencia, un peso corporal excesivo. Es un trastorno del metabolismo con una enorme incidencia en las sociedades más ricas.

Causas

Existen múltiples causas que pueden provocar un exceso de grasa corporal, y no todas están suficientemente estudiadas.

  • Causas genéticas: atendiendo a nuestros conocimientos actuales sobre el tema, es difícil poner en duda que ciertas formas de obesidad están genéticamente condicionadaas, aunque, según los indicios de que disponemos, parece que este factor, considerado aisladamente, no explica plenamente el incremento de la reserva de grasa.
  • Condicionantes sociales o ambientales: la adquisición de hábitos de alimentación sanos durante la infancia favorece la adopción de hábitos sanos durante la edad adulta, lo cual reduce drásticamente el riesgo de padecer obesidad. Tradicionalmente han existido asociaciones conceptuales, absolutamente perniciosas, entre obesidad y salud, estatus, riqueza... Estas asociaciones no favorecen la adopción de hábitos sanos.
  • Enfermedades: existen patologías que pueden provocar obesidad, aunque estadísticamente se trata de un factor menor.
  • Medicamentos: existen fármacos que pueden provocar obesidad.
  • Embarazo: el embarazo puede provocar un cambio en los hábitos de alimentación, con consecuencias en términos de aumento de peso.
  • Lactancia: durante la lactancia aumenta la necesidad de ingerir alimentos por parte de la madre. Si tal necesidad aumenta por encima de los límites razonables, la consecuencia inmediata puede ser la obesidad.
  • Menarquía: está comprobado, aunque no se conoce exactamente el mecanismo, que esta etapa puede estar asociada a aumentos de peso.
  • Sedentarismo: el sedentarismo por sí solo no explicaría un aumento de peso; ahora bien, si la energía consumida es menor que la ingerida, se producirá una acumulación de grasas.
  • Abandono del tabaco: son conocidas las propiedades anorexígenas de la nicotina (provoca una disminución en la sensación de hambre) y estimula la secreción de adrenalina. Además la sensación de ansiedad producida por el abandono de la adicción se compensa, en ocasiones, aumentando la ingestión de alimentos.

Medición de la obesidad

Existen diferentes técnicas para medir la obesidad, como por ejemplo:

  • Índice de Masa Corporal (IMC).
  • Impedanciometría.
  • Pliegues cutáneos (en desuso)

Efectos

La obesidad se asocia con múltiples patologías:

  • Dislipemia: la obesidad tiende a producir altas concentraciones de colesterol LDL (el habitualmente llamado "colesterol malo") y triglicéridos, y valores bajos de colesterol HDL (llamado colesterol "bueno").
  • Diabetes Mellitus: muchos estudios apuntan hacia una relación entre la obesidad y la Diabetes Mellitus no Insulinodependiente (DMNID).
  • Patologías cardiovasculares: aunque la obesidad por sí sola no constituye un factor de riesgo cardiovascular, si se analiza asociada a otros factores de riesgo, como por ejemplo la hipertensión, la dislipemia o la diabetes, la correlación con los problemas cardiovasculares aumenta. Además, el exceso de peso con predominio de grasa abdominal sí se considera un factor de riesgo cardiovascular.
  • Hipertensión: la relación entre obesidad e hipertensión es muy estrecha.
  • Enfermedades digestivas.
  • Alteraciones óseas y articulares, motivadas por el exceso de peso, que pueden degenerar en artrosis.
  • Enfermedades respiratorias, como la apnea obstructiva del sueño.
  • Neoplasias: la obesidad se relaciona con el cáncer de próstata y el cáncer colorrectal en los hombres, y , entre otros, el cáncer de útero, de endometrio, de ovario en las mujeres.
  • Hiperuricemia (aumento del ácido úrico), que puede ser causa de ataques de gota.

Tratamiento

  • Dietas hipocalóricas, como pilar fundamental de cualquier tratamiento eficaz contra la obesidad.
  • Ejercicio físico adecuado, para mantener el tono muscular e incrementar el gasto energético.
  • Tratamiento psicológico de apoyo.
  • Fármacos que actúen sobre el sistema nervioso central o que actúen como inhibidores de la absorción de una parte de la grasa ingerida.
  • Cirugía bariátrica, para obesidades extremadamente graves, mediante la reducción del volumen estomacal.

Consejos generales para una dieta

  • Seguir siempre las orientaciones del médico.
  • Planificar la dieta y no comer entre horas.
  • Establecer objetivos realistas con el médico: 0,5 kg o 1 kg a la semana, dependiendo de cada caso, puede ser un ritmo asumible.
  • Realizar 5 comidas a lo largo del día, variadas y equilibradas, convenientemente condimentadas, evitando fritos, rebozados y alimentos sin valor nutricional, siempre a la misma hora y, a ser posible, en el mismo sitio, sin prisas, sin distracciones, a bocados pequeños, sentado y en platos pequeños.
  • Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día.
  • Buscar apoyo emocional en los más próximos.
  • Pesarse cada semana o cada dos semanas.
  • Realizar un ejercicio físico suave, acorde con la condición física de cada cual.
  • Poner especial cuidado en la dieta de mantenimiento, una vez que se ha logrado el objetivo de bajar peso.
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